Vistas a la Ciudad de A Coruña
Nuestra Ciudad, esta considerada con toda justicia como una de las más bonitas del país y entre las diferentes experiencias estéticas que nos ofrece, y aunque cada uno de nosotros tengamos nuestro rincón favorito, hay un lugar desde el que se domina toda la ciudad y con el que sin duda todos podemos estar de acuerdo en que sus vistas son increíbles, sorprendentes y mágicas, El Monte de San Pedro, visitándolo, podemos entender fácilmente las antiguas leyendas celtas que le atribuían poderes mágicos.
El Monte de San Pedro es el gran mirador de La Coruña. Desde el, se puede disfrutar de una visión global de la ciudad, sus alrededores y sus diferentes barrios; puede uno hacerse una idea de su urbanismo, su arquitectura, sus playas y de alguno de sus monumentos más emblemáticos.
Un espacio en el que hasta hace pocos años solo crecía la maleza, se ha convertido en un jardín con grandes extensiones de césped, flores ornamentales, silvestres, juegos infantiles… en el que además de pasear, podemos disfrutar de una espléndida vista hacia la costa de Bergantillos jalonada de pequeños puertos, un mirador de cristal hacia la ciudad, hacia el golfo de Ártabros, el Cabo Prior, las Islas Sisargas, hacia las milenarias piedras de la Torre de Hércules; ver la cambiante luz del norte reflejarse en el mar, en las fachadas de las casas, en las plazas y las calles, es un espectáculo que por si solo justifica la visita.
En este privilegiado entorno, en la ladera de este monte, se encuentra el Complejo Hostelero Monte de San Pedro, su situación forma parte de su propia esencia. El Complejo está volcado al exterior, formando parte de la naturaleza misma, pensado en sus más mínimos detalles para que podamos disfrutar en total armonía del propio espacio, de las vistas, de la luz, de las nubes y del sol.
Saborear una cuidada cocina Atlántica con el mar a nuestros pies es sin duda toda una experiencia para los sentidos. El equipo humano del Complejo Hostelero Monte de San Pedro nos sorprende con propuestas culinarias clásicas pero a la vez arriesgadas, con la mejor cocina de mercado y los mejores caldos, con platos que desde luego en ningún caso nos dejarán indiferentes.





